MENÉNDEZ PIDAL, Ramón
Romances de España
Espasa-Calpe, Madrid, 1982 (2ª)
Sobre el Romancero:
Se ha dicho que España es el país del Romancero y aunque otros países tienen narraciones muy parecidas, los romances españoles son una creación original, de gran belleza literaria. Los romances que son poemas épico-líricos de origen anónimo, que se recitan o se cantan con acompañamiento musical.
El Romancero ha permanecido vivo gracias a la tradición popular que lo ha conservado, y muchos romances han pasado al cancionero infantil.
El Romancero tiene su inspiración en la poesía épica española que cantaba hechos históricos o legendarios con un fin
eminentemente informativos. Carácter que los romances mantienen, y por ello cantan siempre temas que son un reflejo de la vida nacional, así nacieron los romances fronterizos y moriscos para divulgar la guerra de la Reconquista, las luchas contra el reino moro de Granada. Los romances de don Pedro el Cruel fueron compuestos, casi todos, por defensores de los Trastamaras que eran hostiles al monarca. Y, a su vez, muchos reyes se valieron de cantores populares, de los juglares, para propagar romances con noticias de su interés.
La temática del Romancero tradicional se basa, en gran medida, en las gestas heroicas medievales, si bien algunos temas proceden del siglo VIII, como el ciclo del rey Rodrigo. Muchos de los asuntos tienen un cierto aire novelesco que también se encuentran los cantos de otros pueblos europeos. Así, la figura de la doncella que va a la guerra vestida de soldado o la de la condesita peregrina que parte en busca de su marido.
El estilo de los romances se caracteriza por una gran sencillez de recursos que se manifiestan en la ausencia de elementos maravillosos, en la sobria adjetivación, en la versificación asonantada monorrima, y en la misma simplicidad de forma. Un procedimiento estético propio del Romancero es el fragmentarismo, los romances que se detienen en un punto culminante de la situación dramática sin llegar al desenlace. El Infante Arnaldos, obra maestra del Romancero, es un buen ejemplo; aquí el corte brusco transformó un sencillo romance de aventuras en otro de fantástico misterio.
A los estudios de Menéndez Pidal sobre el Romancero, debemos los datos que nos han permitido redactar esta nota de introducción.
(pp 9-10)
Romancero español
Editorial Labor, Barcelona, 1988
PresentaciónLa palabra romance se ha utilizado para designar diferentes realidades: se usó para referirse a todas aquellas lenguas que se formaron a partir de la latina, y en particular a la lengua castellana; actualmente designa la composición poética tradicional más importante de nuestra literatura.
El romance es un poema de carácter épico-lírico, formado por un número indefinido de versos octosílabos que riman en asonante los pares, quedando libres los impares. Los primeros se formaron a partir de los antiguos cantares de gesta medievales.
Aproximadamente hasta el siglo XV, el romance fue una composición anónima que se utilizó para recrear y divulgar algunos de los hechos más relevantes de nuestra historia: la invasión musulmana, la batalla de Roncesvalles, la figura del Cid Campeador... Estos poemas fueron divulgados por los juglares que cantaban de pueblo en pueblo, acompañándose, generalmente, de instrumentos musicales, y así entraron a formar parte de la tradición española que los fue transmitiendo oralmente.
A partir del siglo XVI los poetas cultos de la Península empezaron a interesarse por esta composición poética típicamente española y no sólo compusieron algunos de creación propia sino que trataron de conservar los antiguos en el llamado Romancero.
Los mejores poetas lo han utilizado en algún momento; sólo por recordar unos nombres citemos a Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Góngora, Antonio Machado, Federico García Lorca, Gerardo Diego...
A continuación, presentamos una selección de romances castellanos. La mayoría pertenecen al Romancero viejo o tradicional y son poemas anónimos relacionados con episodios históricos o legendarios. También hemos insertado romances del Romancero nuevo, es decir, de aquel compuesto por autores conocidos y cuya temática es diversa.
El Romancero es, sin duda, una de las más genuinas aportaciones de una literatura a la historia de la literatura universal y una de las mejores formas de acercarnos a nuestra lírica.
(pp. 5-6)
Guillermo CÁRCELES DE LA HOZ